domingo, septiembre 06, 2009
Humo de cigarrillos a la llegada
Por la pequeña ventana rectangular trasera del taxi, seguía las líneas oblicuas que los cables de la luz dibujaban en un cielo lleno de parches grises, blancos y azules. Sus manos estaban juntas gracias a los dedos que no podían estarse quietos en una sola posición. Su cabeza estaba más que confundida con los miles de pensamientos y recuerdos que se le cruzaban como pájaros sin rumbo en ese cielo parchudo con el que buscaba únicamente distraerse.
Puso un pie en el suelo y al mismo tiempo metió su mano en la maleta negra para buscar la cajetilla de cigarrillos. El ademán de sacar un cigarro mientras ya tenía en su palma casi cerrada el encendedor con el que a los pocos segundos lo iba a prender, era ya más que un ritual autómata.
Sentía que su corazón latiendo era más fuerte que todo el bullicio de la gente esperando en la fría salida de los vuelos internacionales. Se acercó a la pantalla de los vuelos y notó que ya había llegado. Sacó el segundo cigarrillo antes de empezar a buscarlo a través de unos vidrios que mucho reflejaban y poco dejaban ver. Quiso estar escondido en medio de toda la gente. Quiso pasar desapercibido y mirar cómo todo funcionaba mientras él parecía desbaratarse de a pocos.
En la cajetilla ya solo quedaban 4 cigarrillos. El humo que lentamente salió de sus pulmones no se llevó la angustia y las pocas preocupaciones que lo embargaban. Solo fue una compañía sensata a sus risas calladas y solitarias mientras se empinaba para ver sobre las cabezas que ansiosamente se movían de un lado para el otro en un vaivén de desenfreno buscando posiblemente a seres queridos que hacía muchos abriles se habían ido y nuevamente pisaban tierras natales.
Los minutos ya no eran contados. Las vueltas en torno de sí incrementaban ese espiral de felicidad que brillaba ya hacía más de dos meses. La mirada que perdida se topaba con una silueta que suponía era la de él, no cesaba de crear espejismos que querían ser ya realidades.
Lo vió y por un corredor desapareció. Angustiado intentó buscar por dónde se había ido, pero el leve rasgo que dejó no quiso contestar ni responder nada. Pensó que él tenía que saber seguir todo el humo angustiado para encontrarlo casi desilusionado en un mar de gente que buscaba ese alguien que quería ser rescatado. Pensó que no había por qué preocuparse y en ese momento lo vió salir por el mismo corredor por el que supuso se había perdido. Emocionado se escondió detrás de alguien y cuando sus ojos buscaban incesantemente, se lanzó, lo abrazó y le disparó un “hola mi amor”.
Puso un pie en el suelo y al mismo tiempo metió su mano en la maleta negra para buscar la cajetilla de cigarrillos. El ademán de sacar un cigarro mientras ya tenía en su palma casi cerrada el encendedor con el que a los pocos segundos lo iba a prender, era ya más que un ritual autómata.
Sentía que su corazón latiendo era más fuerte que todo el bullicio de la gente esperando en la fría salida de los vuelos internacionales. Se acercó a la pantalla de los vuelos y notó que ya había llegado. Sacó el segundo cigarrillo antes de empezar a buscarlo a través de unos vidrios que mucho reflejaban y poco dejaban ver. Quiso estar escondido en medio de toda la gente. Quiso pasar desapercibido y mirar cómo todo funcionaba mientras él parecía desbaratarse de a pocos.
En la cajetilla ya solo quedaban 4 cigarrillos. El humo que lentamente salió de sus pulmones no se llevó la angustia y las pocas preocupaciones que lo embargaban. Solo fue una compañía sensata a sus risas calladas y solitarias mientras se empinaba para ver sobre las cabezas que ansiosamente se movían de un lado para el otro en un vaivén de desenfreno buscando posiblemente a seres queridos que hacía muchos abriles se habían ido y nuevamente pisaban tierras natales.
Los minutos ya no eran contados. Las vueltas en torno de sí incrementaban ese espiral de felicidad que brillaba ya hacía más de dos meses. La mirada que perdida se topaba con una silueta que suponía era la de él, no cesaba de crear espejismos que querían ser ya realidades.
Lo vió y por un corredor desapareció. Angustiado intentó buscar por dónde se había ido, pero el leve rasgo que dejó no quiso contestar ni responder nada. Pensó que él tenía que saber seguir todo el humo angustiado para encontrarlo casi desilusionado en un mar de gente que buscaba ese alguien que quería ser rescatado. Pensó que no había por qué preocuparse y en ese momento lo vió salir por el mismo corredor por el que supuso se había perdido. Emocionado se escondió detrás de alguien y cuando sus ojos buscaban incesantemente, se lanzó, lo abrazó y le disparó un “hola mi amor”.
sábado, julio 11, 2009
Sinfonía Nadada
El allegro empieza con el clic de la caja de las gafas de baño cuando las estoy sacando. El leve roce de la bata de baño con mi piel, crea un sonido plano, corto y limitado. Luego, entra la asonancia de la cremallera de la maleta cerrándose que comienza a crear la melodía acompañada de un ritmo binario por el sonido de las sandalias al pisar el suelo mojado de los vestieres…
Uno
DOS
Uno
DOS
Uno
DOS
En el fondo empieza la letanía de los gritos y pitos de los entrenadores y algunas voces estridentes de niños revoloteando en el agua.
Sonido del gorro de látex estirándose en mis dedos; sonido del gorro al soltarlo en mi cabeza; sonido del caucho de las gafas al acomodarlo sobre el gorro…
UNO dos UNO dos tres. UNO dos UNO dos tres. UNO dos UNO dos tres: ritmo compuesto entre la respiración ya un poco acelerada por los movimientos y estiramientos de todo mi cuerpo, y el pisar el borde de la piscina y algunos de sus charcos. Armonía sublime con el sonido de los brazos de los nadadores inmiscuyéndose en todos los estilos en un agua que solo busca calma.
Trampolín, salto, entrada al agua. Silencio cagesiano al entrar a las profundidades. Burbujas saliendo de la boca y la nariz. Movimiento sincopado del cuerpo y ruido de gente al lado nadando; todo da pie al minué con un seudo compás ternario.
Salgo a la superficie, brazada de libre derecha, brazada de libre izquierda, brazada derecha, brazada izquierda; aspiración profunda de aire; burbujas saliendo de la boca.
UNO dos UNO dos tres
UNO dos UNO dos tres
UNO dos UNO dos tres
UNO dos UNO dos tres
La melodía se rompe repentinamente cuando mi cuerpo rota al borde de la piscina luego de recorrer 25 metros para empezar una nueva secuencia. Siguiendo un compás ¾ que emula un scherzo schubertiano con un armónico estilo mariposa, la melodía nuevamente se construye creando un sentimiento orgiástico de dicha y emoción acompañado de una riqueza visual que combina la tranquilidad del agua profunda, los azulejos de la piscina, las burbujas que rítmicamente danzan siguiendo mi cuerpo.
La sinfonía continúa creándose con ruidos y sonidos del agua y mis movimientos corporales siguiendo todos los estilos alternados, pecho, libre, espalda, mariposa... La progresión de melodías y la combinación de poliritmos generan una satisfacción y placer únicos en el espectador de la grandiosa sinfonía: yo.
El último movimiento, el más lento, me llama a que, luego de estar al borde de un éxtasis sensorial, se presente toda la calma necesaria para poderme reincorporar. Boto todo el aire de mis pulmones, mi cuerpo desciende lentamente hasta el fondo de la piscina; cierro mis ojos en un silencio casi absoluto, mi espalda toca los azulejos sin querer despertar de esa ansiada calma. Abro los ojos y como agradecido por esa infinita sinfonía nadada compuesta de ruidos y sonidos, empujo mi cuerpo con las piernas para salir a la superficie, sintiendo todo el ruido de las burbujas y el agua estrellarse con la superficie tranquila de la piscina…
Notas al Pie
- Agradezco todos los comentarios del post anterior, fue muy valioso contar con su retroalimentación a mis divagaciones. Creo que la convocatoria hecha por el Sr. Joker fue magnífica para conocer y dar a conocer opiniones al respecto.
- Agradezco también la participación de nuevos grandiosos blogueros en mi blog (Sra. Marichuy, Sra. Mara Jiménez, Sr. NewSaint73, Sr. Memo pero no Orozco!, Sr. MauVenom, Sr. Fair Play) , bienvenidos y esta es su casa, sigan y diviértanse un rato.
Uno
DOS
Uno
DOS
Uno
DOS
En el fondo empieza la letanía de los gritos y pitos de los entrenadores y algunas voces estridentes de niños revoloteando en el agua.
Sonido del gorro de látex estirándose en mis dedos; sonido del gorro al soltarlo en mi cabeza; sonido del caucho de las gafas al acomodarlo sobre el gorro…
UNO dos UNO dos tres. UNO dos UNO dos tres. UNO dos UNO dos tres: ritmo compuesto entre la respiración ya un poco acelerada por los movimientos y estiramientos de todo mi cuerpo, y el pisar el borde de la piscina y algunos de sus charcos. Armonía sublime con el sonido de los brazos de los nadadores inmiscuyéndose en todos los estilos en un agua que solo busca calma.
Trampolín, salto, entrada al agua. Silencio cagesiano al entrar a las profundidades. Burbujas saliendo de la boca y la nariz. Movimiento sincopado del cuerpo y ruido de gente al lado nadando; todo da pie al minué con un seudo compás ternario.
Salgo a la superficie, brazada de libre derecha, brazada de libre izquierda, brazada derecha, brazada izquierda; aspiración profunda de aire; burbujas saliendo de la boca.
UNO dos UNO dos tres
UNO dos UNO dos tres
UNO dos UNO dos tres
UNO dos UNO dos tres
La melodía se rompe repentinamente cuando mi cuerpo rota al borde de la piscina luego de recorrer 25 metros para empezar una nueva secuencia. Siguiendo un compás ¾ que emula un scherzo schubertiano con un armónico estilo mariposa, la melodía nuevamente se construye creando un sentimiento orgiástico de dicha y emoción acompañado de una riqueza visual que combina la tranquilidad del agua profunda, los azulejos de la piscina, las burbujas que rítmicamente danzan siguiendo mi cuerpo.
La sinfonía continúa creándose con ruidos y sonidos del agua y mis movimientos corporales siguiendo todos los estilos alternados, pecho, libre, espalda, mariposa... La progresión de melodías y la combinación de poliritmos generan una satisfacción y placer únicos en el espectador de la grandiosa sinfonía: yo.
El último movimiento, el más lento, me llama a que, luego de estar al borde de un éxtasis sensorial, se presente toda la calma necesaria para poderme reincorporar. Boto todo el aire de mis pulmones, mi cuerpo desciende lentamente hasta el fondo de la piscina; cierro mis ojos en un silencio casi absoluto, mi espalda toca los azulejos sin querer despertar de esa ansiada calma. Abro los ojos y como agradecido por esa infinita sinfonía nadada compuesta de ruidos y sonidos, empujo mi cuerpo con las piernas para salir a la superficie, sintiendo todo el ruido de las burbujas y el agua estrellarse con la superficie tranquila de la piscina…
Notas al Pie
- Agradezco todos los comentarios del post anterior, fue muy valioso contar con su retroalimentación a mis divagaciones. Creo que la convocatoria hecha por el Sr. Joker fue magnífica para conocer y dar a conocer opiniones al respecto.
- Agradezco también la participación de nuevos grandiosos blogueros en mi blog (Sra. Marichuy, Sra. Mara Jiménez, Sr. NewSaint73, Sr. Memo pero no Orozco!, Sr. MauVenom, Sr. Fair Play) , bienvenidos y esta es su casa, sigan y diviértanse un rato.
domingo, junio 28, 2009
¿Cuál Orgullo?
Arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas.
Si circunscribimos al Orgullo en un grupo con el que buscamos crear una identidad, es necesario llegar a desmenuzar la idea para saber si el término es el correcto a utilizar. Si el grupo busca una identidad teniendo como principio común únicamente el género es absurdo que se conciba al Orgullo en la situación. En el caso particular de la comunidad gay, no es lógico pensar que nosotros, como integrantes de ese grupo, podamos “sentirnos orgullosos” por el solo hecho de cumplir con la clasificación de género. Es una idea completamente superficial expresar “me siento orgulloso DE (no POR) ser gay” porque la frase generaliza un mundo tan contradictorio en el que por lo menos yo no me siento parte fuera de incluirme en la clasificación de género ya mencionada.
Si se hace el análisis con una mirada mucho más específica puede que algunos le encuentren cabida al Orgullo o se sientan orgullosos por pertenecer a una comunidad o grupo que incluya entre sus “principios” ufanarse por el hecho de sesgarse con la idea gay. Las personas que lo hacen posiblemente buscan refugiarse en ello porque no tienen más motivos para alimentar su ego o porque no tienen otras razones para lograr una identidad aparte de lo que le puede ofrecer cierta comunidad o grupo.
No quiero dar a entender que no soy parte de una comunidad o grupo, o que me da escozor ser parte de ese juego. El humano, por naturaleza, busca siempre, como principio de organización básica, la asociación. No estoy aparte de ello porque reconozco que, en muchos casos, beneficios y ventajas pueden darse. Pero no me siento orgulloso de pertenecer a, o de ser parte de. Cómo creen que me voy a sentir orgulloso de pertenecer al gremio ingenieril cuando he conocido que el ejercicio de algunos integrantes no es correcto; cómo creen que me voy a sentir orgulloso de pertenecer al grupo de Amigos del Museo Nacional cuando algunos lo hacen solo porque es “cool” y sienten que ganan unos cuantos puntos de intelectualidad; cómo creen que me voy a sentir orgulloso de pertenecer a la comunidad gay cuando muchos de sus integrantes osan creerse superiores o mejores a todo el mundo porque supuestamente se consideran distintos; cómo creen que me voy a sentir orgulloso de pertenecer a un grupo bloguero cuando veo cómo se pisotea el respeto y la libertad tal como últimamente lo hemos visto por estos lares donde todos pregonamos una supuesta tolerancia disfrazada de una farsa democracia.
Me siento orgulloso por lo que soy, por lo que he hecho y por como actúo. El ser gay, el ser ingeniero, el ser rolo, el ser fanático de Björk, el ser seguidor de Kundera, el que admire a Klimt, el que me guste el chontaduro con tinto, el estar enamorado, el buscar la felicidad, puede que haya contribuido en ese orgullo propio e íntimo, pero no hace clasificarme en ninguna categoría que permita de por sí sentirme orgulloso. Es un todo sistémico, no una idealización siguiendo una generalización basada en características que pueden rayar en el absurdo.
Pueda que las marchas o manifestaciones que en este momento se estén haciendo, creen un eco en otras comunidades o grupos donde pueda que se tejan nuevas relaciones de poder, pero a mi parecer, es otra forma más de discriminación; además, mi nivel de tolerancia no da para soportar a alguien que te regala una sonrisa, te muestra una cara y al segundo se voltea, se quita la máscara y destila todo su veneno en formas que van desde el irrespeto, la fantochería, la egolatría sin fundamento, el delirio de diva, la superficialidad… Se ha perdido la esencia de esta marcha, se cambió la conmemoración -que seguramente muchos no recuerdan o tienen idea- por un desfile que muestra la peor de las caras de la comunidad gay.
Prefiero seguir en mi mundo automonárquico absolutista que estar buscando orgullos disfrazados en formas y actuares no correspondientes.
Si circunscribimos al Orgullo en un grupo con el que buscamos crear una identidad, es necesario llegar a desmenuzar la idea para saber si el término es el correcto a utilizar. Si el grupo busca una identidad teniendo como principio común únicamente el género es absurdo que se conciba al Orgullo en la situación. En el caso particular de la comunidad gay, no es lógico pensar que nosotros, como integrantes de ese grupo, podamos “sentirnos orgullosos” por el solo hecho de cumplir con la clasificación de género. Es una idea completamente superficial expresar “me siento orgulloso DE (no POR) ser gay” porque la frase generaliza un mundo tan contradictorio en el que por lo menos yo no me siento parte fuera de incluirme en la clasificación de género ya mencionada.
Si se hace el análisis con una mirada mucho más específica puede que algunos le encuentren cabida al Orgullo o se sientan orgullosos por pertenecer a una comunidad o grupo que incluya entre sus “principios” ufanarse por el hecho de sesgarse con la idea gay. Las personas que lo hacen posiblemente buscan refugiarse en ello porque no tienen más motivos para alimentar su ego o porque no tienen otras razones para lograr una identidad aparte de lo que le puede ofrecer cierta comunidad o grupo.
No quiero dar a entender que no soy parte de una comunidad o grupo, o que me da escozor ser parte de ese juego. El humano, por naturaleza, busca siempre, como principio de organización básica, la asociación. No estoy aparte de ello porque reconozco que, en muchos casos, beneficios y ventajas pueden darse. Pero no me siento orgulloso de pertenecer a, o de ser parte de. Cómo creen que me voy a sentir orgulloso de pertenecer al gremio ingenieril cuando he conocido que el ejercicio de algunos integrantes no es correcto; cómo creen que me voy a sentir orgulloso de pertenecer al grupo de Amigos del Museo Nacional cuando algunos lo hacen solo porque es “cool” y sienten que ganan unos cuantos puntos de intelectualidad; cómo creen que me voy a sentir orgulloso de pertenecer a la comunidad gay cuando muchos de sus integrantes osan creerse superiores o mejores a todo el mundo porque supuestamente se consideran distintos; cómo creen que me voy a sentir orgulloso de pertenecer a un grupo bloguero cuando veo cómo se pisotea el respeto y la libertad tal como últimamente lo hemos visto por estos lares donde todos pregonamos una supuesta tolerancia disfrazada de una farsa democracia.
Me siento orgulloso por lo que soy, por lo que he hecho y por como actúo. El ser gay, el ser ingeniero, el ser rolo, el ser fanático de Björk, el ser seguidor de Kundera, el que admire a Klimt, el que me guste el chontaduro con tinto, el estar enamorado, el buscar la felicidad, puede que haya contribuido en ese orgullo propio e íntimo, pero no hace clasificarme en ninguna categoría que permita de por sí sentirme orgulloso. Es un todo sistémico, no una idealización siguiendo una generalización basada en características que pueden rayar en el absurdo.
Pueda que las marchas o manifestaciones que en este momento se estén haciendo, creen un eco en otras comunidades o grupos donde pueda que se tejan nuevas relaciones de poder, pero a mi parecer, es otra forma más de discriminación; además, mi nivel de tolerancia no da para soportar a alguien que te regala una sonrisa, te muestra una cara y al segundo se voltea, se quita la máscara y destila todo su veneno en formas que van desde el irrespeto, la fantochería, la egolatría sin fundamento, el delirio de diva, la superficialidad… Se ha perdido la esencia de esta marcha, se cambió la conmemoración -que seguramente muchos no recuerdan o tienen idea- por un desfile que muestra la peor de las caras de la comunidad gay.
Prefiero seguir en mi mundo automonárquico absolutista que estar buscando orgullos disfrazados en formas y actuares no correspondientes.
jueves, junio 25, 2009
Un suspiro que no lo pudo ser
Lentamente fue quitándole su bufanda de sus ojos, sí, aquella que le entregó días antes a su amiga, a muchos kilómetros de distancia. Con ella se había encontrado tan solo media hora atrás para entregarle un gran paquete que aquel hombre que había empezado a amar, le había enviado; sorpresivamente, ella le pidió que la acompañara a un pequeño restaurante acogedor, donde él no tenía la menor idea de lo que iba a ocurrir.
Cuando la bufanda dejó ver sus pequeños ojos escondidos, sus párpados acompañaron una expresión de alegría infinita. Era su hombre quien de repente estaba ahora sentado en frente suyo. Miró hacia todos los lados buscándola a ella, intentando descifrar qué estaba pasando. Al frente de él, estaba su hombre, reconociendo todas sus expresiones, deseando sus lágrimas, cogiéndole suavemente la mano. Él entendió qué era ser feliz mirándolo a los ojos, evitando todas las palabras, descubriendo su ser real, esculcando en su mirada y encontrando que todo lo que se dijeron durante mucho tiempo, en la distancia, era real.
Se conocieron hacía más de 6 meses. Una correspondencia ininterrumpida fue la consecuencia de haberse gustado por sus letras. Extrañas tergiversaciones del destino permitieron que se conocieran íntimamente antes de lo esperado y mucho antes de lo que cada uno suponía.
Los dos, ya en una actitud más que conformista, nunca pensaron que tan de repente iban nuevamente a encontrarse con ese alguien que les cuestionara lo que para en ese momento era una pareja, una relación o simplemente el amor. Se sorprendían cuando al reflejarse en un espejo, se daban cuenta de todo lo que habían hecho en tan corto tiempo el uno por el otro. No se habían regalado relojes ni esferos caros; tampoco ropas ó enceres fantoches; mucho menos chocolates Delafee ó rosas de Don Eloy. Solo palabras, envueltas en canciones y amarradas con poemas en los que seguramente se escondía un poco de corazón, que fácilmente era descubierto por cualquier de la mirada perspicaz de los dos.
Él se levantó de la mesa, lo abrazo tan fuerte y por tanto tiempo que la gente del restaurante, un tanto extrañada, dejó de hablar; un silencio sepulcral se apoderó del lugar. Le dio un beso en la boca y cuando nuevamente lo abrazó supo por fin, qué era un suspiro real.
Cuando la bufanda dejó ver sus pequeños ojos escondidos, sus párpados acompañaron una expresión de alegría infinita. Era su hombre quien de repente estaba ahora sentado en frente suyo. Miró hacia todos los lados buscándola a ella, intentando descifrar qué estaba pasando. Al frente de él, estaba su hombre, reconociendo todas sus expresiones, deseando sus lágrimas, cogiéndole suavemente la mano. Él entendió qué era ser feliz mirándolo a los ojos, evitando todas las palabras, descubriendo su ser real, esculcando en su mirada y encontrando que todo lo que se dijeron durante mucho tiempo, en la distancia, era real.
Se conocieron hacía más de 6 meses. Una correspondencia ininterrumpida fue la consecuencia de haberse gustado por sus letras. Extrañas tergiversaciones del destino permitieron que se conocieran íntimamente antes de lo esperado y mucho antes de lo que cada uno suponía.
Los dos, ya en una actitud más que conformista, nunca pensaron que tan de repente iban nuevamente a encontrarse con ese alguien que les cuestionara lo que para en ese momento era una pareja, una relación o simplemente el amor. Se sorprendían cuando al reflejarse en un espejo, se daban cuenta de todo lo que habían hecho en tan corto tiempo el uno por el otro. No se habían regalado relojes ni esferos caros; tampoco ropas ó enceres fantoches; mucho menos chocolates Delafee ó rosas de Don Eloy. Solo palabras, envueltas en canciones y amarradas con poemas en los que seguramente se escondía un poco de corazón, que fácilmente era descubierto por cualquier de la mirada perspicaz de los dos.
Él se levantó de la mesa, lo abrazo tan fuerte y por tanto tiempo que la gente del restaurante, un tanto extrañada, dejó de hablar; un silencio sepulcral se apoderó del lugar. Le dio un beso en la boca y cuando nuevamente lo abrazó supo por fin, qué era un suspiro real.
lunes, junio 01, 2009
¿Cuál sistema?
Gustavo miraba insistentemente su celular para saber cuántos minutos le quedaban para que la llamada que debía hacer para posponer la cita, estuviera en un rango de decencia formal sin rayar en el irrespeto. Cosa que detesta es que le cancelen una cita faltando 5 o 10 minutos.
El tiempo límite llegó; faltaban 30 minutos para las 4 de la tarde y aún debía recorrer casi 50 cuadras en medio de un trancón descomunal gracias a una Avenida El Dorado que se está metamorfoseando a Transmilenio. Gustavo le pidió al taxista que bajara la música del radio, marcó en su celular el número de Juanita; a ella le pareció que podían correr la cita en 1 hora. A Gustavo le quedaba esa hora y 30 largos minutos para salir de aquella serpenteante culebra de carros, buses y motos. Aburrido y cansado de una música popular ensordecedora, cuando pasaba por la portería de la Universidad Nacional, decidió, sin pensarlo, abandonar el taxi. Su decisión no premeditada lo llevaría a vivir una tormenta de emociones entremezclada con mil recuerdos:
No fue sino subir el primer escalón del puente peatonal sobre la Avenida El Dorado cuando sus recuerdos empezaron a revivir insistentemente. Las muchas arengas grafiteadas de un socialismo paupérrimo lo devolvieron inmediatamente 4 o 5 años atrás. Muy seguramente, para esa época, a Gustavo se le revolvían en la cabeza integrales de límites definidos, matrices vectoriales de estructuras y una que otra fantasía recreada con los trabajos de sus estudiantes de artes que estaba asesorando. Ahora, se preocupaba en cómo ser feliz buscando una tranquilidad económica, social, familiar y afectiva…
Se reía calladamente cuando recordó cómo alcanzó a participar en algunas manifestaciones de “igualdad y libertad social”, cómo con algunos gestos –no vayan a creer que alguna vez echó piedra o pregonó a grito herido consignas absurdas- repudió una supuesta maquinaria política y un supuesto sistema capitalista irracional excluyente, cómo buscó un aire de irreverente aprovechando esta situación frente a su familia…
Se reía cuando recordó a muchos de sus compañeros que sí estaban metidos en cuentos de una más que alegórica beligerancia y que ahora en sus facebooks tienen fotos rimbombantes de sus carros, de sus viajes, de su familia en el apartamento nuevo, de la celebración en un bar cuco…
Se seguía riendo cuando al pasar por su facultad se encontró con un gigante edificio de corte contemporáneo con un gran título en letras plateadas, completamente limpio: EDIFICIO DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA LUIS CARLOS SARMIENTO ANGULO y más aún cuando en la plaza de al frente se encontró con un grupo de estudiantes tomando Coca Cola, fumando Marlboro y hablando de Star Trek…
No es que Gustavo se haya reído de cómo cambian los tiempos, sino de la ironía que los ha siempre acompañado.
Cuando ya salía de la Universidad, decide llevar el paso de una pareja de estudiantes para chismosear su conversación: Puta, mis viejos no tienen un peso para pagar los 200.000 pesos de la matrícula, me va a tocar aplazar el semestre. Su pensamiento se desvió y absurdamente empezó a sacar las cuentas de todo lo que podía costar lo que en ese momento llevaba en ropa y enceres: podía casi pagarle la carrera a ese tipo. Gustavo aceleró el paso porque ya eran casi las 5 de la tarde y le esperaba la cita pospuesta donde podía hacerse a una muy buena plata.
Salió de la Universidad Nacional y dándole la espalda le quedó en la cabeza la idea de que todos somos parte del sistema… Pasaron solo unos cuantos segundos y soltó una carcajada descomunal cuando se preguntó a cuál sistema será.
Notas al Pie
-- En honor y gesto de agradecimiento a mis queridos lectores: Sr. Akira, es cierto, puede estar de lo más cercano a la realidad, quisiera acompañar a Charles Francis Xavier en sus lecturas mentales "ubicuadas" de gente normal en un café para ver cuántas historias cómicamente se entrelazan, mil gracias por tus siempre deseados elogios. Sr. Sixpence, bueno, espero poder dar más, seguiré paseando por ahí con el ánimo de proveerlos (espero) de buenas historias. Sr. Lemon, sí, la frase quería que entrelazara las historias aunque los lugares de Bogotá son un escenario casi sin cambio para éstas; espero que la próxima vez te gusten mis letras. Sr. Joker, como siempre todo un honor tus inesperados comentarios y que dicha poder conocer aquellas historias y develar tus dudas. Sr. Dark, bueno esa era la idea, hacer un buen sancocho, la próxima vez espero que con otros ingredientes te relamas. Mi queridísimo Sr. Potter, me encantó eso de la faceta fértil, algo extraño en mí está pasando y creo que mi estilo asumido (que es una cadencia dodecafónica palabral entre historia, narración y cuento) se me ha adherido de tal forma y he tenido tan buena recepción por parte de ustedes, que espero seguir deleitando; lástima que mi tiempo se ha acortado más porque mis letras están felizmente jugando a las escondidas… Sr. Tnf25, me alegro tanto que le haya gustado tanto. Sr. D. mil gracias por tu extraordinario; gracias también por valorar el trabajo gráfico que eso era lo que quería, transportar al lector escogiendo de pronto un papel personificándolo. Mi Sr. Milo, animal grande al que le siento los pasos es a Depeche Mode no? Sr. Monchis, si, ciudad mágica de andares pasados por drama, suspenso, romanticismo. Sr. Jako, gracias por sentir algo que siempre me preocupo por generar: intriga. Mi Sr. Alejandrojohn40, como siempre tus elogios sonrojan, me alegro que valores de tal forma mis palabras; qué mejor premio mayor que contar con comentarios como los tuyos en los que no sólo se exaltas las letras sino te vas a un análisis sentipasioromancesco sabroso. Sr. George, qué buena descripción “En sentido de lo irreal visto en la realidad” excelente; gracias por fijarte en el título, con lo que en primer lugar quiero crear la intriga de la que habla el Sr. Jako. A todos mil y mil gracias, una venia tan pronunciada que casi les beso los pies.
- Me pregunto qué tendrán los finales de Mayo y todos los Junios para que sean tan chéveres. Me llenan siempre tanto de INTERÉS.
El tiempo límite llegó; faltaban 30 minutos para las 4 de la tarde y aún debía recorrer casi 50 cuadras en medio de un trancón descomunal gracias a una Avenida El Dorado que se está metamorfoseando a Transmilenio. Gustavo le pidió al taxista que bajara la música del radio, marcó en su celular el número de Juanita; a ella le pareció que podían correr la cita en 1 hora. A Gustavo le quedaba esa hora y 30 largos minutos para salir de aquella serpenteante culebra de carros, buses y motos. Aburrido y cansado de una música popular ensordecedora, cuando pasaba por la portería de la Universidad Nacional, decidió, sin pensarlo, abandonar el taxi. Su decisión no premeditada lo llevaría a vivir una tormenta de emociones entremezclada con mil recuerdos:
No fue sino subir el primer escalón del puente peatonal sobre la Avenida El Dorado cuando sus recuerdos empezaron a revivir insistentemente. Las muchas arengas grafiteadas de un socialismo paupérrimo lo devolvieron inmediatamente 4 o 5 años atrás. Muy seguramente, para esa época, a Gustavo se le revolvían en la cabeza integrales de límites definidos, matrices vectoriales de estructuras y una que otra fantasía recreada con los trabajos de sus estudiantes de artes que estaba asesorando. Ahora, se preocupaba en cómo ser feliz buscando una tranquilidad económica, social, familiar y afectiva…
Se reía calladamente cuando recordó cómo alcanzó a participar en algunas manifestaciones de “igualdad y libertad social”, cómo con algunos gestos –no vayan a creer que alguna vez echó piedra o pregonó a grito herido consignas absurdas- repudió una supuesta maquinaria política y un supuesto sistema capitalista irracional excluyente, cómo buscó un aire de irreverente aprovechando esta situación frente a su familia…
Se reía cuando recordó a muchos de sus compañeros que sí estaban metidos en cuentos de una más que alegórica beligerancia y que ahora en sus facebooks tienen fotos rimbombantes de sus carros, de sus viajes, de su familia en el apartamento nuevo, de la celebración en un bar cuco…
Se seguía riendo cuando al pasar por su facultad se encontró con un gigante edificio de corte contemporáneo con un gran título en letras plateadas, completamente limpio: EDIFICIO DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA LUIS CARLOS SARMIENTO ANGULO y más aún cuando en la plaza de al frente se encontró con un grupo de estudiantes tomando Coca Cola, fumando Marlboro y hablando de Star Trek…
No es que Gustavo se haya reído de cómo cambian los tiempos, sino de la ironía que los ha siempre acompañado.
Cuando ya salía de la Universidad, decide llevar el paso de una pareja de estudiantes para chismosear su conversación: Puta, mis viejos no tienen un peso para pagar los 200.000 pesos de la matrícula, me va a tocar aplazar el semestre. Su pensamiento se desvió y absurdamente empezó a sacar las cuentas de todo lo que podía costar lo que en ese momento llevaba en ropa y enceres: podía casi pagarle la carrera a ese tipo. Gustavo aceleró el paso porque ya eran casi las 5 de la tarde y le esperaba la cita pospuesta donde podía hacerse a una muy buena plata.
Salió de la Universidad Nacional y dándole la espalda le quedó en la cabeza la idea de que todos somos parte del sistema… Pasaron solo unos cuantos segundos y soltó una carcajada descomunal cuando se preguntó a cuál sistema será.
Notas al Pie
-- En honor y gesto de agradecimiento a mis queridos lectores: Sr. Akira, es cierto, puede estar de lo más cercano a la realidad, quisiera acompañar a Charles Francis Xavier en sus lecturas mentales "ubicuadas" de gente normal en un café para ver cuántas historias cómicamente se entrelazan, mil gracias por tus siempre deseados elogios. Sr. Sixpence, bueno, espero poder dar más, seguiré paseando por ahí con el ánimo de proveerlos (espero) de buenas historias. Sr. Lemon, sí, la frase quería que entrelazara las historias aunque los lugares de Bogotá son un escenario casi sin cambio para éstas; espero que la próxima vez te gusten mis letras. Sr. Joker, como siempre todo un honor tus inesperados comentarios y que dicha poder conocer aquellas historias y develar tus dudas. Sr. Dark, bueno esa era la idea, hacer un buen sancocho, la próxima vez espero que con otros ingredientes te relamas. Mi queridísimo Sr. Potter, me encantó eso de la faceta fértil, algo extraño en mí está pasando y creo que mi estilo asumido (que es una cadencia dodecafónica palabral entre historia, narración y cuento) se me ha adherido de tal forma y he tenido tan buena recepción por parte de ustedes, que espero seguir deleitando; lástima que mi tiempo se ha acortado más porque mis letras están felizmente jugando a las escondidas… Sr. Tnf25, me alegro tanto que le haya gustado tanto. Sr. D. mil gracias por tu extraordinario; gracias también por valorar el trabajo gráfico que eso era lo que quería, transportar al lector escogiendo de pronto un papel personificándolo. Mi Sr. Milo, animal grande al que le siento los pasos es a Depeche Mode no? Sr. Monchis, si, ciudad mágica de andares pasados por drama, suspenso, romanticismo. Sr. Jako, gracias por sentir algo que siempre me preocupo por generar: intriga. Mi Sr. Alejandrojohn40, como siempre tus elogios sonrojan, me alegro que valores de tal forma mis palabras; qué mejor premio mayor que contar con comentarios como los tuyos en los que no sólo se exaltas las letras sino te vas a un análisis sentipasioromancesco sabroso. Sr. George, qué buena descripción “En sentido de lo irreal visto en la realidad” excelente; gracias por fijarte en el título, con lo que en primer lugar quiero crear la intriga de la que habla el Sr. Jako. A todos mil y mil gracias, una venia tan pronunciada que casi les beso los pies.
- Me pregunto qué tendrán los finales de Mayo y todos los Junios para que sean tan chéveres. Me llenan siempre tanto de INTERÉS.
martes, mayo 19, 2009
Me estás gustando tanto…
A Daniel le entregan su nevado de arequipe con crema chantillí en un día tan soleado que pareciera que las cúpulas de la Iglesia de la Candelaria se fueran a derretir. Su nevado señor, con doble porción de crema chantillí, espero que lo disfrute porque con este calor qué sería mejor, Daniel le dio las gracias con una sonrisa más que coqueta al que lo atendió, que con una cachucha de Juan Valdez y un pelo liso que intenta escaparse por los bordes, lo hacía ver más que atractivo. Pero ese desliz no lo distrajo de lo que media hora antes había sucedido en la Luís Ángel Arango. Daniel, lector empedernido y visitante asiduo de la biblioteca, hacía más de seis meses que estaba envuelto en una trama detectivesca literaria fabulosa. Recuerda que todo empezó con La Marquesa de Yolombó cuando quiso recordar aquellos clásicos de la literatura colombiana. En la página 235 encontró escrito suavemente en lápiz y con una letra muy bonita una pequeña nota que a manera de clave lo fue paseando deliciosamente por libros, letras y poemas que lo terminaron por embelezar rápidamente. En Un Espejo Después, en el cuento Queja de una Sombra, aquel misterioso profanador de libros exigió una muestra de vida del que se había atrevido a seguirlo hasta ahí. Daniel no se quedó atrás, le contestó en clave y también lo puso a pasear por mil historias fantásticas. Daniel le exigió nuevas pruebas de vida a ese ser casi inmaterial que empezaba a adorar. Daniel fue conducido hasta Manuela donde extrañamente perdió el rastro. En la biblioteca solicitó todos los ejemplares del libro y en ninguno encontró huella alguna. Triste, casi defraudado y hasta emputado, cerró tan duro la tapa del libro que muchos en la sala de lectura susurraron silencio! Cruzó los brazos y mirando el libro casi con odio, vio que la M del título estaba levemente subrayada al parecer con el mismo lápiz usado en las notas. Desesperado se puso a buscar en todo el libro y encontró, casi descifrando un criptograma, las palabras que tenían alterado su pulso, su respiración y posiblemente ya su corazón: ME ESTÁS GUSTANDO TANTO y a continuación una serie de números que evidentemente eran de un celular. Sentado en una mesa del café marcó 10 números en su celular y cuando iba a oprimir el botón de llamar, sonó el celular del mechudo sexy que le había entregado el nevado. Daniel finalmente no llamó porque creyó que aquel timbre era una seña que le advertía que aquellos fantasmas, debían permanecer en las sombras…
Federico no contestó el celular porque el jefe estaba cerca y les tenía terminantemente prohibido hablar por teléfono cuando estuvieran trabajando. Pero alcanzó a sentir que el que llamó dejó un mensaje de voz. Luego de varias horas, al terminar su turno, salió lentamente caminando por la Calle 11 hacia la Carrera Séptima, con una cuerdita de color rojo se cogió su pelo de matices dorados que brillaban aún más con la luz de mil ocres de los atardeceres bogotanos. A su paso, muchos hombres y mujeres lo miraron porque el ritual de acomodarse su abundante cabellera y los mechones alborotados, era muy sensual. Prendió un cigarrillo y luego buscó indiferentemente la llamada perdida en el celular; era Adam en un español entendible pero horriblemente pronunciado, quería saber de él, había aplazado su viaje a Suiza solo porque esperaba volverlo a ver… Le tenía un regalo, le tenía una invitación, que lo llamara al hotel o a ese celular que ese mismo día había comprado para exclusivamente llamarlo. Se le dibujó una sonrisa pícara y lentamente empezó a escribir un mensaje en su celular (que ya no recordaba qué extranjero se lo había regalado) y que no tenía la intención de sólo de enviárselo a Adam, sino también a Howard, Murilo y Franz: ME ESTÁS GUSTANDO TANTO… Siguió caminando por la Séptima buscando despertar más miradas y encontrando solo las extranjeras. Alcanzó a fumarse tres cigarrillos más y a acomodarse también tres veces más su danzante cabellera hasta llegar al Hotel Tequendama. Antes de cruzar la Séptima se quedó fijamente mirando a una pareja de hombres en una grandioso carro y le causó algo de curiosidad ver que en sus miradas se notaba ese algo más que él nunca quisiera tener con un hombre para no abandonar su estilo de vida. Despertó de su embelezo cuando una anciana lo empujó por detrás buscando pasar el semáforo peatonal hacia el hotel.
¿Ves esa construcción que parece un fuerte muy antiguo? Pues empezó siendo el Congreso de la República, luego una de las cárceles más importante del país y ahora la sede del Museo Nacional; es un panóptico, osea, que se pueden vigilar sus corredores y celdas desde el centro de cada unos de sus tres pisos… Emmanuel miró fijamente a Jose, fue una mirada tan sostenida y penetrante que solo los pitos de los carros de atrás hicieron que Jose arrancara en un semáforo que gritaba desde hace mucho tiempo verde. 20 minutos antes, habían salido de uno de los primeros recitales que Emmanuel daba en Bogotá. Jose tuvo más de una erección cuando estaba en el allegro de la pieza de Dvorak; alcanzó hasta sudar viendo cómo abrazaba su chelo con sus grandes piernas, como lo apretaba y lo obligaba a sonar... No solo fue él el que sudó en el foyer del teatro Colón; en un segundo de distracción dirigió su mirada a varias señoras y notó cómo su acelerado pulso hacía resaltar todas las venas y a algunas lo profundo de sus suspiros hacían notar más de un indeseado pero profundo orgasmo. Se conocieron en un avión minutos antes de aterrizar cuando Emmanuel le pidió a Jose que le dijera cuánta era la diferencia horaria entre Santiago y Bogotá. Emmanuel le emocionó que Jose fuera arquitecto y se ufanara de la arquitectura de la ciudad en la que vivía, y a Jose no podía encantarle más al ver cómo había tratado a ese chelo en el recital… Unas cuadras más allá del Museo Nacional, mientras Jose le seguía regalando y contando historias ocultas de su ciudad, que embelezan más que cuentos de niños, Emmanuel le pusó una mano encima de su pierna y otra vez fijando su mirada en los ojos de Jose en los que las miles luces de la Séptima se confundían en el gris penumbra de sus ojos, le dijo lentamente en un diminuendo casi irresistible ME ESTÁS GUSTANDO TANTO…
En el bus azul SE1 que iba al lado del carro de Jose, Miguel profundo soñaba con lo que había estado pensado para su próximo post. De repente, en el momento en que narraba uno de los mejores polvos con su amante de turno se despertó sobresaltado porque en el mismo instante su blackberry vibró indicándole que tenía un nuevo mail. Cuando se despertó notó que dos niñas con el típico porte de javerianas se reían inescrupulosamente de la forma en que había salido de aquellos sueños de los que difícilmente se quiere despertar. Vio que el remitente era uno de los lectores más asiduos de su blog; no dudó en leer el mail y quedó fascinado cuando leyó ME ESTÁS GUSTANDO TANTO, al fin descifré tu mensaje, bien oculto si estaba, me dejas encantado a tal punto que quiero saber quién es ese detrás de las líneas para poderlo besar sin ni siquiera dejarlo respirar…
Federico no contestó el celular porque el jefe estaba cerca y les tenía terminantemente prohibido hablar por teléfono cuando estuvieran trabajando. Pero alcanzó a sentir que el que llamó dejó un mensaje de voz. Luego de varias horas, al terminar su turno, salió lentamente caminando por la Calle 11 hacia la Carrera Séptima, con una cuerdita de color rojo se cogió su pelo de matices dorados que brillaban aún más con la luz de mil ocres de los atardeceres bogotanos. A su paso, muchos hombres y mujeres lo miraron porque el ritual de acomodarse su abundante cabellera y los mechones alborotados, era muy sensual. Prendió un cigarrillo y luego buscó indiferentemente la llamada perdida en el celular; era Adam en un español entendible pero horriblemente pronunciado, quería saber de él, había aplazado su viaje a Suiza solo porque esperaba volverlo a ver… Le tenía un regalo, le tenía una invitación, que lo llamara al hotel o a ese celular que ese mismo día había comprado para exclusivamente llamarlo. Se le dibujó una sonrisa pícara y lentamente empezó a escribir un mensaje en su celular (que ya no recordaba qué extranjero se lo había regalado) y que no tenía la intención de sólo de enviárselo a Adam, sino también a Howard, Murilo y Franz: ME ESTÁS GUSTANDO TANTO… Siguió caminando por la Séptima buscando despertar más miradas y encontrando solo las extranjeras. Alcanzó a fumarse tres cigarrillos más y a acomodarse también tres veces más su danzante cabellera hasta llegar al Hotel Tequendama. Antes de cruzar la Séptima se quedó fijamente mirando a una pareja de hombres en una grandioso carro y le causó algo de curiosidad ver que en sus miradas se notaba ese algo más que él nunca quisiera tener con un hombre para no abandonar su estilo de vida. Despertó de su embelezo cuando una anciana lo empujó por detrás buscando pasar el semáforo peatonal hacia el hotel.
¿Ves esa construcción que parece un fuerte muy antiguo? Pues empezó siendo el Congreso de la República, luego una de las cárceles más importante del país y ahora la sede del Museo Nacional; es un panóptico, osea, que se pueden vigilar sus corredores y celdas desde el centro de cada unos de sus tres pisos… Emmanuel miró fijamente a Jose, fue una mirada tan sostenida y penetrante que solo los pitos de los carros de atrás hicieron que Jose arrancara en un semáforo que gritaba desde hace mucho tiempo verde. 20 minutos antes, habían salido de uno de los primeros recitales que Emmanuel daba en Bogotá. Jose tuvo más de una erección cuando estaba en el allegro de la pieza de Dvorak; alcanzó hasta sudar viendo cómo abrazaba su chelo con sus grandes piernas, como lo apretaba y lo obligaba a sonar... No solo fue él el que sudó en el foyer del teatro Colón; en un segundo de distracción dirigió su mirada a varias señoras y notó cómo su acelerado pulso hacía resaltar todas las venas y a algunas lo profundo de sus suspiros hacían notar más de un indeseado pero profundo orgasmo. Se conocieron en un avión minutos antes de aterrizar cuando Emmanuel le pidió a Jose que le dijera cuánta era la diferencia horaria entre Santiago y Bogotá. Emmanuel le emocionó que Jose fuera arquitecto y se ufanara de la arquitectura de la ciudad en la que vivía, y a Jose no podía encantarle más al ver cómo había tratado a ese chelo en el recital… Unas cuadras más allá del Museo Nacional, mientras Jose le seguía regalando y contando historias ocultas de su ciudad, que embelezan más que cuentos de niños, Emmanuel le pusó una mano encima de su pierna y otra vez fijando su mirada en los ojos de Jose en los que las miles luces de la Séptima se confundían en el gris penumbra de sus ojos, le dijo lentamente en un diminuendo casi irresistible ME ESTÁS GUSTANDO TANTO…
En el bus azul SE1 que iba al lado del carro de Jose, Miguel profundo soñaba con lo que había estado pensado para su próximo post. De repente, en el momento en que narraba uno de los mejores polvos con su amante de turno se despertó sobresaltado porque en el mismo instante su blackberry vibró indicándole que tenía un nuevo mail. Cuando se despertó notó que dos niñas con el típico porte de javerianas se reían inescrupulosamente de la forma en que había salido de aquellos sueños de los que difícilmente se quiere despertar. Vio que el remitente era uno de los lectores más asiduos de su blog; no dudó en leer el mail y quedó fascinado cuando leyó ME ESTÁS GUSTANDO TANTO, al fin descifré tu mensaje, bien oculto si estaba, me dejas encantado a tal punto que quiero saber quién es ese detrás de las líneas para poderlo besar sin ni siquiera dejarlo respirar…



domingo, mayo 17, 2009
Las otras 50
A petición del Sr. Alejandrojohn40 y como un tributo a lo especial que ha sido con mi blog por sus fascinantes aportes cargados de mil halagos, va este post con las otras 50 cosas mías, que hace mucho tiempo debía. Me ha llevado más de un mes terminarlas y afinarlas, no es una tarea para nada fácil (cierto queridísimo Sr. Alejandorjohn40?).
- No se por qué, pero siempre tengo que leer más de un libro a la vez.
- Últimamente no me gusta comer en restaurantes porque siempre pienso que lo que estoy comiendo, lo pudo hacer mucho mejor yo.
- He descubierto una fascinación especial en el ser guía turístico de extranjeros por Bogotá.
- No tengo como metas tener casa, carro, familia; la única que me he fijado es ser feliz (y una de las pocas cosas que lo permite, es viajar a mi manera).
- Cuando estoy con mi perro akita y alguien se acerca a acariciarlo siempre le digo que no lo haga porque es muy bravo, sabiendo que muy en el fondo, no lo es.
- Detesto las fotos con flash.
- El haberme apartado de mi vida profesional, me ha mostrado que soy muy capaz de hacer muchas más cosas, hasta algunas que les tenía pavor.
- Si vuelve Bjork fijo vuelvo a su concierto; si me la encuentro viajando, también.
- Detesto las sillas Rimax y los bombillos de luz blanca.
- Amo la costumbre que hemos últimamente cosechado con mis amigas después de viajar: compartir más de dos botellas del trago regional en donde estuvimos.
- Me duele mucho haber dejado el cigarrillo por problemas de salud.
- Me entristece pensar que cada vez tengo menos tiempo para mis amigos.
- Me da mucha piedra que mis vecinos de al frente cierren las cortinas de noche y de día porque no los puedo morbosear.
- Me hubiera gustado ser diplomático ó matemático.
- Creo que la política no es un tema para discutir entre amigos.
- No soy tacaño pero no me gusta no ser correspondido.
- Tengo épocas en que no me gusta tener un pelo; tengo épocas en que me gusta tenerlos todos.
- No entiendo cómo algunos de mis amigos sigan viendo la rumba como un aspecto fundamental en su vida social.
- Según la astrología soy un ser de fuego, y si, en muchos aspectos sentimentales, interpersonales, y de conducta lo soy, pero físicamente me considero de agua, me es tan natural y familiar estar en un “medio acuático”.
- Prefiero mil veces la Arial a la Times New Roman.
- No me gustan las películas de Disney, o generalizando más, ni las películas ni las series animadas.
- Soy un poco adicto a los juegos de estrategia en computador.
- Me encanta ver cómo se salen los bordes de los interiores de los pantalones de los hombres.
- Me encanta comprar ropa interior y tengo de todos los estilos pero no de colores ni estampados ni texturas estrambóticas.
- Me gusta estar desnudo. No me gusta estarlo cuando está haciendo mucho frío.
- Soy algo obsesivo con le orden y la limpieza.
- Amo el castellano bien escrito y bien hablado. Otro(s) idioma(s) sólo cuando es estrictamente necesario.
- Tuve una suscripción casi perpetua a El Malpensante, pero desafortunadamente hace poco se dieron cuenta que había vencido hacía más de 3 años.
- Tengo recuerdos desde que tenía como 6 años.
- El hipocondrianismo se me dispara cuando veo programas de enigmas médicos.
- Prefiero evitar jugar sketch ó mímica cuando estoy prendido o borracho.
- A veces se me olvida el número de cédula (la otra vez me pasó entrando a un bar y casi no me dejan pasar, me tocó mostrar más papeles para que confirmaran mi identidad).
- Si me quieren ver aburrido y emputado, llévenme a ver una película con Woody Allen ó Jackie Chan.
- Que qué juego en un casino? Ruleta.
- Que cuál cocktail me gusta más? Un Tequila Sunrise ó un Martini Chocolat.
- Cuando sé que tengo que levantarme antes de las 7:00 am, no puedo dormir.
- No creo en la familia como núcleo de organización social.
- No me importaría morir completamente viejo y solo.
- Si me detectan alguna enfermedad terminal, seguramente no me voy a hacer el tratamiento respectivo.
- Me encanta el aguardiente Antioqueño (al pensarlo, me dí cuenta que me gustan muchos tragos, no solo éste).
- Soy poco cariñoso y tierno.
- Tengo como principio que la falta de clase, cuna, familia y alcurnia se nota con lo prepotente, lo antipático, lo fantoche y banal que puede llega a ser alguien.
- Me da miedo no volver a sentir mariposas en el estómago por alguien.
- Me encanta cuando por algunas situaciones completamente normales, siento que lágrimas quieren salir de mis ojos.
- Extraño los amaneceres al salir de la rumba.
- Amo los atardeceres de mil colores momentáneos de Bogotá.
- Siento que con el tiempo las líneas de mi mano han cambiado.
- No me cierro a experimentar y conocer de cerca cosas no comunes; si me invitan a un toque de música experimental en una bodega de la zona industrial, allá fijo estaré.
- Me gustaría tener un novio punk, skinhead, rockabilly, psychobilly.
- Se me hace tan extraño estar viviendo esa etapa en la que todos tus amigos y ex se están casando y teniendo hijos…
- Después de rumbear cuando me subo a un taxi, algo prendido, intento sacarle historias de su diario vivir al taxista.
Notas al Pie
- Quisiera enormemente agradecer a Myself y a Mila por hacerme reir tanto con la alfombra roja de los Premios Joker a la Blogaysfera 2008.También quería decir que el mejor premio que un bloguero puede recibir, son los buenos comentarios de sus lectores, por eso a todos mis fieles lectores, mil gracias!
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